Un ingeniero crea

En estos días ha habido un interesante debate sobre mi profesión al interior de una lista de ex-alumnos del Departamento de Ciencias de la Computación (DCC) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, más conocida como “la escuela de ingeniería” o simplemente “la escuela”. Sobre el génesis de la discusión y sus ramificaciones no me voy a extender en esta oportunidad; sin embargo se formuló una suerte de llamado a recordar la razón que nos hicieron elegir esta profesión.

En mi caso, la historia es más o menos asi.

 

Cuando pequeño, antes de los 10 años, yo sentía una especial admiración por un personaje de mi barrio (Población Vicente Navarrete en San Miguel – hoy San Joaquín), en la esquina de calle Avenida Yalta y Pintor Cicarelli estaba el técnico electricista que arreglaba los televisores, equipos de música y otros. Yo no podía dejar de mirar como con una pistola (luego supe que se llamaba cautín) y un instrumento con números y agujas (tester) era capaz de arreglar la tele. Yo me propuse ser “técnico electricista” tal como indicaba el letrero fuera del local.
Luego, a los 10 años mi papá me inscribió en la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ o YMCA en su sigla en inglés), ahí un día se me acercó un joven que estudiaba en el Instituto Nacional quien hacia el rol de “líder” mi clase (águilas era el nombre de la clase) y me preguntó qué quería ser yo cuando grande, a lo que orgullosamente respondí “Técnico electricista” y me preguntó “por qué no mejor Ingeniero eléctrico?”, debe haber sido la primera vez que oí la palabra “ingeniero”, inocentemente pregunté “y que hace un ingeniero?” , su respuesta fue simple, me dijo “el técnico arregla, pero el ingeniero crea”… yo me imaginé construyendo un televisor!, ese día decidí ser ingeniero Eléctrico.

A esta motivación inicial se sumaron algunos hitos, que hoy reconozco como fundamentales…

1.- recuerdo que fui a conversar con mi profesora de matemáticas de 5to básico y le dije que quería ser ingeniero, la Señora Teresa Vélez me miró y sólo dijo “claro, tú puedes!” – hasta el día de hoy recuerdo ese momento y creo que fue fundamental.

2.- cuando le dije a mi papá que quería ser ingeniero (ni mi papá ni mi mamá fueron a la universidad), me dijo… “claro, tu estudia que yo te apoyo”.

Luego pasaron los años, y yo de idea fija “quiero ser ingeniero electricista” y en la media se me ocurrió que debía ser en la “U de Chile”, no tengo claro por qué, sé que no fue la mística de la escuela (no la conocí sino hasta el primer día que fui a clases) ni tampoco fue una evaluación de la tasa de empleabilidad o similares; seguramente fue un prejuicio que en el UC estudiaban los cuicos.

Di la Prueba de Aptitud académica (PAA) y con mi puntaje logré entrar como en el lugar 330. FASE 1 lograda, ENTRÉ!!!!

Para ser bien honesto, aún no sabía mucho sobre qué hacía un ingeniero, creo que aún tenía en mente la frase de “un ingeniero crea”, ah! olvidaba, ese joven del Instituto Nacional lo volví a ver el día que entré a la escuela, el estaba egresando de Ingeniería en Computación y hoy es un “colega” (gracias José Arias).

Los primeros ramos matemáticos los sufrí bastante, creo que en buena medida gracias a la formación recibida en escuela pública y liceo subvencionado… pero en computación (CC10A), dictado por el profesor Nelson Baloian, me resultaba todo muy simple (y podía ver que eso no era igual para todos mis compañeros, incluidos algunos que era secos para Cálculo o álgebra), a esto se sumó que los ayudantes de cálculo y álgebra era estudiantes de eléctrica y siempre andaban con cara de estresados, versus al ayudante de CC10A, Claudio Briceño, que andaba como “feliz de la vida” me sembraron la primera duda sobre si quería seguir con mi idea de estudiar eléctrica. Luego vino CC20A, nuevamente con el profesor Nelson Baloian y nuevamente fue muy fácil, pero a la vez desafiante… creo que era lo mas cercano a mi idea de ingeniero … acá yo podía “crear”, era capaz de “crear un programa”; mi duda era que yo miraba a otros “computines” que sabían una cantidad de comandos que yo no era capaz ni de imaginar, que usaban “¨PC Tools” en unos PC (yo era usuario de los Mac) y pensaba “ellos si que cachan de computación, yo solo sé programar en pascal”.

Cuando llegó el momento de elegir la especialidad me fui a conversar con el único profesor del DCC que conocía, Nelson Baloian, que me recibió en su oficina, con un fuerte olor a tabaco de pipa, y me dijo que si yo sabía lo que en la escuela me habian enseñado, con eso bastaba para tomar CC30A y optar por la especialidad de Computación y que, en general, todos eso que yo veía con el “PC Tools” no terminarían la carrera, que eso NO ERA ser ingeniero en computación; incluso me comentó que él, cuando entró a la escuela quería ser ingeniero civi-civil, pero que había cambiado de idea…ufff, alivio no era el único que traicionaba su “vocación original”.

El resto es historia y material para otro post… soy un agradecido de mi profesión, de las personas que, incluso sin saber, colaboraron en guiarme hasta convertirme en “computín” o “computólogo” como me han llamado, y hasta el día de hoy la mejor defición que tengo para mi profesión es que

Un ingeniero crea

2 comments for “Un ingeniero crea

  1. 19 Julio, 2011 at 2:00 pm

    Muy buena tu historia, me sentí identificado.

    A mi me pasó algo parecido, pero cambiando “Ingeniero Eléctrico” por “Ingeniero Civil Industrial” y cambiando a Nelson Baloian por Juan Álvarez. Claro que en Estructura de Datos también tuve a Baloian y fue el remate que terminó por definirme como Ingeniero Civil en Computación.

  2. Andres Avila
    19 Julio, 2011 at 6:56 pm

    Así que desde esa época engrupía el chino Arias? Pero si ese no ha creado nada! jejeje just kidding. Muy interesante tu reflexión. Yo recuerdo que desde 8vo básico quería ser ingeniero (por la fisica mas que nada), y desde cuarto medio computín, dado que alguien de mi liceo (yo soy de coyhaique) ya estaba en la carrera (Cristian Levín). Y no cambie, enloquecí con los programas desde el primer curso…

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