Ayudar…hasta que duela!

Siempre sentí que dentro de mi cabeza existían muchas ideas que me costaba retenerlas dentro. Obviamente la mayoría de estas ideas son solo eso: ideas, sin ninguna pretensión de algo mayor ni de intentar lograr cambiar al mundo de una forma revolucionaria.  Pero tener tanto ruido en la cabeza y sentir que aun quedan energía dentro del cuerpo al final del día, motiva a pensar si el trabajo que uno desempeña, por el cual es remunerado, es lo único a mano para poder canalizar todas esas ideas y energías.

Creo que el poder canalizar las ideas y energías que uno tiene en su interior en actividades no remuneradas que buscan el bien de otros, es una forma altruista pero correcta de utilización de un potencial casi sin límites. Una vez que logramos satisfacer nuestras necesidades y la de nuestra familia, que más queda por hacer? Seguir buscando el éxito por cierto, pero como hacerlo de una manera en que no me sienta egoísta ni ingrato con los demás.

Creo que tener una idea clara y tener la convicción de que es una idea correcta y beneficiosa para otros, es una motivación suficiente para ponerse en campaña e intentar que sea escuchada por otros y asi poder sumar más mentes y brazos al esfuerzo. Poder ser un influenciador (positivo por cierto) y motivador de otras personas para trabajar en conjunto no es para nada tarea fácil ni barata; no asegura el éxito de ninguna manera.

Nos hemos puesto a trabajar, junto a otros ex-alumnos de la carrera de Ingeniería Civil Computación de la Chile, en un proyecto ambicioso y desinteresado del todo: aportar a que la carrera vuelva a seducir a los alumnos de plan común de la carrera para que tengan ganas de estudiar esta bonita carrera, además de lograr influenciar en nuestro país para que se entienda la importancia de los temas TI en una industria que aún no tiene claro el real impacto que puede tener en el desarrollo del país.

He invertido una gran cantidad de horas de la semana en reuniones en el DCC en Beauchef, ya sea a la hora de almuerzo o bien depués de trabajo, manejando desde Quilicura (que es donde trabajo actualmente) por las autopistas aborrotadas de Santiago, para intentar llegar a tiempo y ser consecuente con mis obligaciones.

Me ofrecido de manera voluntaria para “representar” al grupo de ex-alumnos y asi ayudar a las coordinaciones en las reuniones y lo más aburrido de todo, las minutas de ellas, para que los que no pueden asistir, entiendan los acuerdos y  avances del proyecto.

He vuelto a jugar con las Wiki, que fue la herramienta acordada de trabajo colaborativo con los académicos y alumnos del DCC, implementada en este portal del grupo DCC8090. He generagdo y escrito una gran cantidad de páginas y esquemas, que espero tengan sentido para los demás, como una forma de generar las bases del trabajo remoto de los distintos equipos.

Pero saben cual será la única forma de que toda esta energía y trabajo invertido genere resultados reales: si y sólo sí más y más gente se nos une y se compromete con un trabajo constante.  De lo contrario toda la inversión de energía y tiempo que yo y otros colegas estamos colocando en esto no servirá de nada, y lamentablemente quedará como otro “intento fallido”.

Lo romántico de esto es que tengo la convicción que aunque nadie más se sume y la gente se desmotive en el camino, seguire insistiendo, seguire empujando, seguire motivando e intentando lograr que los sueños se vuelvan realidad.  No me rendiré, aunque eso signifique perder más de lo que vaya a ganar.

Alfredo Díaz P.

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