Libros

Hace unos días en mi casa pudimos completar un proyecto pendiente por muchos años, completar una repisa de pared completa para colocar nuestros libros.

Era algo que siempre había querido tener. Comencé a comprar libros desde los tiempos de la escuela. No sé si recuerdan, pero frente al DCC había una librería de viejos. Allí compré y vendí libros. Empecé con una serie de libros de ciencia ficción en tapa azul, eran muy baratos, y estaban accesibles a mi bolsillo de estudiante.

Pero igual visitaba la Feria del Libro y otras librerías cada vez que pasaba por el centro, podía pasar horas. Los vendedores te miraban feo, bueno, uno en ese tiempo no tenía plata para comprar libros.

Los libros son un vicio, un vicio caro. Yo no sé si quitándole el IVA van a bajar los precios, creo que es un problema de mercado. Los chilenos no son de comprar o coleccionar libros. Cuando le mostramos la biblioteca a nuestros vecinos nos miraron como bichos raros, una amiga de mi señora comentó que ella guarda los libros en cajas y ¡los bota o regala!

Hay libros que no tiene sentido guardarlos, normalmente son los técnicos, esos los regalo a alguna biblioteca o se venden. Las librerías de viejo o las ferias son buenos lugares para dejarlos.

Lo peor es botarlos, ¿pueden imaginar lo que eso significa?

La imagen de arriba está tomada desde esta noticia, el epígrafe dice “Los artistas creen necesario tomar cartas en el asunto dada la preocupante situación“.

Tal como dice Claudio Ruiz, quemar libros es quemar cultura.

O como nos recuerdan en Derecho a Leer:

“Es un error frecuente atribuir las destrucciones de libros a hombres ignorantes, inconscientes de su odio. Cuanto más culto es un pueblo o un hombre, más dispuesto está a eliminar libros bajo la presión de mitos apocalípticos. Sobran los ejemplos de filósofos, eruditos y escritores que reivindican la biblioclastia. Descartes pidió a sus lectores que quemaran los libros antiguos. Nabokov quemó El Quijote en el Memorial Hall, ante más de 600 alumnos. En esa historia de destrucción de libros un 60 por ciento desaparece por destrucción voluntaria”Fernando Báez

 

 

La piratería de libros es un delito, eso es cierto. Pero, una vez incautados, ¿no sería mas sensato rescatar esos libros y repartirlos en colegios y bibliotecas públicas?

Pero no son sólo los libros físicos los que se queman hoy en día, hay quemas virtuales de libros.

Los que dicen defender la cultura sólo se niegan a que esta se difunda.

Los libros, como objetos, son preciosos, pero es su contenido lo más importante, y es ese el que debemos rescatar y difundir.

Aquellos que acceden a destruir, botar o quemar libros son unos bárbaros, que no entienden el valor de un libro, probablemente los únicos libros que les interesa conservar son sus libros de contabilidad.

 

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